octubre 30, 2010

Capítulo 3

Una extraña canción me despertó. El sol no salió. Hacía un día muy nublado, igual que la noche anterior. Desperté tirada boca arriba sobre el polvoroso suelo.
El árbol debió ser una imaginación mia, pues solo había junto a mi un pequeño matorral. Miré alrededor tratando de descubrir la procedencia de la canción. Alguien sentado a la orilla de la carretera tocaba una armónica. Avanzé hacia el. ¿Qué haces? Pregunté. Canto porque me levanto siempre con las mismas penas, dijo debilmente, como si lo dijera para sí.
Soy el hombre delgado que no flaqueará jamás. Confirmó muy seguro de si mismo.
Pregunté si había visto a mi Aragonés Errante, a lo que me respondio: "Creo que haces mal al llamarlo TU Aragonés, pues acaba de marcharse hace algunas horas con alguien que no me resultó del todo agradable.
Una puta...Pensé. Se lo han llevado.
Caí entonces en en que nada es mío y nada lo tenía seguro. Recordé las sabias palabras de mi amado padre: "Tuyo es solo lo que no tiene dueño..."
Yo no lo tenía en ese momento, por lo tanto, solo yo era de mi propiedad...
O eso creí...



Continuará :O
Cualquier comentario es bien recibido :D

´Los quiero(:

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