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diciembre 28, 2010

Capítulo 14

Antes de leer esto, permítanme deciros algo. Ésta es una historia escrita por mí, como podeís notar, es el Capítulo 14, los capítulos anteriores los podeís encontrar en la etiqueta Serie Negra. Si a alguien le interesa hacerlo, ahí lo teneís.


Avancé sobre sus escuálidos aunque resistentes hombros.

En mi cabeza había muchas cosas, sentí ganas de dormir y cerré los ojos.

Veía en sueños, rostros gritándome aunque solo los escuchaba balbucear palabras ininteligibles ya no me importaba la escoria que tiraban hacia mí.

No me importaba nada más que encontrar lo que mi Boxeador me había indicado; mi felicidad y nadie me iba a detener.

Era ese espíritu de lucha el que me había inspirado siempre a seguir, que siempre había estado guardado y que salía a flote cuando más lo necesitaba.

Éste era uno de esos momentos.

Abrí los ojos de golpe, le pedí al Extranjero que me bajara, puesto que ahora me llevaba entre sus brazos.

Obedeció.

"Escucha Extranjero, te agradezco enormemente todo lo que haz hecho por mí, pero lo que yo busco, solo yo lo debo encontrar"

Atropelladamente traté de explicar.

"Te entiendo y esperaba a que lo hicieras, ahora que pasó, mi misión contigo ha terminado, si algún día me necesitas otra vez, solo cierra tus ojitos y pídelo con más fuerza."

Me indicó tomando mis gélidas manos entre las suyas.

Movió las más íntimas fibras de mi corazón con la concesión que me acababa de hacer. Alguien de verdad me quería y se preocupaba por mí.

Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, al igual que una lluvia noctámbula sobre nosotros.

"Gracias, de verdad, gracias. No sabes lo que significas para mí, siempre estarás en mi mente y en mi corazón."

Agradecí entre sollozos, tratando de apretar con mis débiles manos las suyas.

"Éste es un hasta pronto, mi cielo, algún día nos volveremos a ver, es una promesa."

Me miró sonriendo con ternura y esperanza.

"Es un pacto."

Le corregí y lo abracé con todas mis fuerzas mientras las lágrimas no paraban de caer.

"Ahora, abre tus alas y comienza a volar".

Me apremió, bajo la lluvia que arreciaba.

Coloqué el sombrero en mi cabeza y caminé sin mirar atrás. No me dolía, mas bien, era un dejo de esperanza, la ilusión de alguien por la que valía la pena seguir. Era un pacto.

Caminé pateando los charcos que se iban formando ante mí, caminaba esperando no esperar aquello que buscaba.

El viendo arremolinaba mis recuerdos frente a mi rostro.



diciembre 13, 2010

Capítulo 13

-Baja, baja aquí conmigo.
Alguien se dirigió a mi casa con esas palabras suplicantes.
Bajé la mirada y justo debajo de mí, en el resplandor de la luna llena estaba un jóven delgado, llamándome.
"¿Que necesitas de mí, extraño?"
Grité para que pudiera escucharme.
"Necesito compañía."
Respondió con un dejo de pena.
Diáblos, ahí abajo había alguien solo que necesitaba un acompañante.
Yo sabía mejor que nadie lo horrible que eso era.
Cerré los ojos y pedí con todas mis fuerzas descender.
Funcionó. Despacio, conseguí tocar el suelo.
"Bien, aquí estoy."
Le referí a aquel extraño.
"Gracias por bajar"
Agradeció aún tímido.
"Sentémonos y cuéntame como es que te has perdido"
Sugerí, casi ordenando a mi nuevo conocido.
Accedió.
Nos sentamos al borde de la carretera atrapados por una maraña de plata.
"Veo que eres un extranjero como yo."
Comenté a quien se hayaba junto a mí.
"Así es, soy vagabundo, siempre de paso*"
Afirmó para mí.
La luz de la luna me permitió descubrir en ese rostro rebosante de lozanía jovial un par de enormes ojos verdes, tan verdes como los de mi boxeador.
Platicamos durante horas de los vaivenes y sinsabores de la vida.
Reímos, lloramos, jugamos, nos abrazamos, y sin darnos cuenta, nos adoramos.
También sin darnos cuenta, el día nos pescó furtivamente.
Bañados en una radiante luz naranja pude apreciar mejor su rostro.
Admitiré que me cautivo.
"Oye Extranjero, ¿acaso sabes tú donde yacen los huesos?"
Pregunté tratando de aparentar casualidad.
"¡Claro que lo sé, tonta!"
Respondió con un aire divertido, quebrando la solemnidad del momento.
"¿Me podrías llevar?"
Supliqué.
"Vale, yo te llevo. Sube en mis hombros, debes estar muerta"
¡Qué sujeto tan encantador!
Cargaría todos mis pesares aún llevando los suyos.
Y así, bajo un sol naciente, emprendí la búsqueda al lugar donde yacían los huesos.


Dedicado a la memoria de una bella amistad que perdí. Dedicado a la memoria de la amistad de los inseparables ahora separados Aragonés Errante y Lady Blue.

diciembre 08, 2010

Capítulo 12

Coloqué el sombrero en mi cabeza y me puse en pie, como soldadito de plomo que se prepara a caer en combate, para la mutilación. También me preparé para el olvido, para lo siguiente que vendrá, para el Dios proveerá*.
Ante mis ojos el maletín se desvaneció al igual que mi vieja vestimenta.
¿Y ahora? ¿Que procedía?
Caminé unos metros, sin darme cuenta, la amenazadora noche cayó sobre mi frágil y desprotegido ser.
Temerosa, traté de correr, buscando instintivamente un sitio donde refugiarme, aunque supiera en mi subconsciente que no había nada seguro en este tortuoso camino llamado a veces vida.
Corrí tan rápido como pude, corrí sin mirar atrás.
De pronto, mis pies ya no tocaban el suelo, me sentía tan libre, casi podía palpar la libertad, el viento movía mis cabellos y levantaba el saco que portaba, aún así, no dejaba de correr.
Quería llegar hasta la estrella más lejana y tomarla, para después entregársela a la persona que más quería sin recibir nada a cambio.
Nada importaba ya.
Todos mis problemas, angustias, miedos y preocupaciones se habían quedado en el cuelo, que se hallaba ahora muy lejos de mí.
Mi ser se reducía a una palabra mágica: libertad.
Mientras experimentaba la sensación más maravillosa que cualquier ser vivo anhele poseer, cruzaban por mi mente como cometas todos los episodios felices de mi vida junto a las personas que, aunque me fallaron, amé.
En verdad, ya nada más importaba, todo quedaba perdonado.
Me sentía felíz ahora.
Nada podía dañarme ni detenerme. Ahora volaba como siempre lo soñé, mientras ese boxeador me empujaba en el viejo columpio.
¡Más alto papá, más alto!
Lo repetí incontables veces mientras duró ese magnífico momento.
Tal vez porque tanta felicidad solo podía recordarme a la persona más especial.
Respiraba la libertad y ésta olía demasiado bien, me llenaba los pulmones.
Me sentí tan viva hasta que una voz clamó fuerte desde abajo...


Gracias a tí que me lees, en verdad, significa mucho para mí que alguien lea las incoherencias que escribo, MIL GRACIAS :'D
Si te gusta, si no te gusta, si hay algo que quieras hacerme saber, en el espacio de abajo puede hacerse, solo das un click donde dice comentario, si no tienes una cuenta, seleccionas un perfil anónimo, escribes tu mensaje y listo :'D
Tu opinión es muy importante para mi, (sonó a atención a clientes o no sé xD)
En fin, si te gusta, compártelo con los demás :'D
MIL GRACIAS :D
Os amo<3

diciembre 04, 2010

Capitulo 11

El portafolio abierto resplandecía ante mi atónita mirada.
Examinaba lentamente cada artículo cuidadosamente colocado en el maletín.
Todo parecía tener brillo propio. O tal vez era la ilusión.
Cuando logré salir del letargo, supuse que la ropa que había ahí, era para mi uso, así que me despojé de mis aún mojadas prendas.
Sentí frío y mi piel se erizó.
Saqué una camisa negra del portafolio.
Solía a viaje y a un perfume espantosamente agradable a mi olfato.
Verifiqué los puños con la ilusíón de encontrar algo que lo refiriera. Y en efecto; ahí estaban sus iniciales grabadas en el puño derecho.
La desabotoné con cuidado y dedicación casi religiosas.
La coloqué sobre mi cuerpo y la abroché. Quedó a la perfección. Lo recordaba más grande.
Aunque no de tamaño, siempre sería mi Pequeño Gran Hombre.
Seguí con el pantalón negro que se encontraba junto a todos esos objetos que para mí simbolizaban un tesoro, debiso a su anterior dueño.
Al igual que la camisa, el pantalón se adaptó perfectamente a mi cuerpo.
Rebusqué entre esas pertenencias tan valiosas para mí y encontré un chaleco del mismo color que pasé a utilizar.
Junto al chaleco estaba una corbata de color rojo vino, oscuro.
Tuve algunas dificultades para anudarla, pero después de varios intentos lo logré.
Finalmente me puse el saco negro sin abotonar, ¡que aroma tan particular despedía todo aquello y que bien me hacía sentir! Revitalizada, nueva, con ímpetu y ganas de comerme al mundo.
Eché un vistazo al casi vacío portafolio y encontré un juego de cartas, un collar de calaveras que de inmediato me coloqué al cuello y unas gafas de sol.
Tomé las cartas, la nota del principio y las gafas y los guardé en el bolsillo interior del saco, en el del corazón.
Al final, lo que me quedaba, en un solo bolsillo lo podía llevar.

diciembre 01, 2010

Capítulo 10

Que criatura mas extraña se aproximaba hacia mí.

Era de un color plomizo y vestía un traje de manta blanco y en su cara era fácil distinguir rasgos claramente autóctonos, sin contar esos extraños ojos caleidoscópicos.

Oh por Dios, eso era un indígena alienígena o un alienígena indígena o cualquier cosa de otro planeta sin descubrir.

Se acercó despacio a mí y yo por mi parte retrocedí. Lo rodeaba un suave halo flourescente, casi igual, pero muy diferente al que cobijaba a mi hermoso boxeador.

Dijo algo en una lengua desconocida que lógicamente no comprendí.

Parecía inofensivo, asi que cautelosamente me acerqué a el.

De pronto había en sus intergalácticas manos un maletín negro que extendió para mí.

Con mis temblorosas y empapadas manos lo tomé, al hacerlo, la criatura se desvaneció y quedé ahí, mojada y sola.

Estuve en shock por algunos minutos. ¿Un indígena alienígena? vaya locura.

Me sentpe sobre la carretera aún mojada y abrí el maletín.

Dentro había un collar, un juego de cartas, un sombrero y un traje rojo y negro y una nota.



"Cuando recibas esto lo necesitarás. Eran míos y es comprobable. Sé cuanto me amabas y cuanto lo hize yo.

Haz encontrado la primera parte. Donde yacen los huesos hallarás el secreto. Sé que podrás hacerlo. Confío en tí.

Te amo siempre pequeña"

B.E.



No pude contener algunas lágrimas que mojaron la nota.

La apreté fuerte contra mi pecho.

Sabía perfectamente quien la firmaba y el simple hecho de saber que alguien confiaba en mí me llenaba de fuerza y valor.

Había llegado la hora.

noviembre 27, 2010

Capítulo 9

"¿Sabes algo? No me importa saber quién soy si es que soy alguien*, dejaré que el corazón sea quien me guíe hasta eso que El Boxeador me dijo que tenía que encontrar. ¿Me ayudarás?" Pregunté.
"No" respondió tajante.
"Eso es algo que tienes que emprender TÚ SOLA. Nadie en lo absoluto te va a ayudar a encontrar tu felicidad, porque es TUYA Y DE NADIE MÁS, a ninguna otra persona le interesa, y es por eso que lo debes hacer solo tú, por mucho que te cueste asimilarlo eso es. Y ahora si me disculpas, mi labor aquí ha terminado." Finalizó después de su perorata acerca de la soledad.
Alzé la cabeza y frente a mí no habia mas que nada, polvo y nubes, que amenazaban con descargarse sobre mí y yo estaba ahí, sola y desprotegida, más sola que desprotegida o tal vez igual. Que mas daba. Me recosté sobre el viejo asfalto polvoroso a contemplat el nublado firmamento grisáceo, al fin y al cabo no tenía prisa, no iba a ninguna parte y nadie me esperaba...nadie.
Ensimismada en mis procesos mentales me hallaba cuando una gota de lluvia cayó sobre mi nariz.
Abrí mis ojos y ví una cara que me pareció conocida. Sí, eras tú Aragonés.
"¿Que haces aquí?." Pregunté sin cambiar de posición.
"Solo caminaba por aquíy te ví. Creí que eras ya un cadáver, pero veo que no me darás esa satisfacción aún." Dijo cínicamente.
"Siempre tan listo, por eso me encantas." Seguí fríamente.
Le pregunté si podíamos ir juntos. Por supuesto respondió que no*.
Dah, al final ni te quiero tanto. Traté de engañarme.
Amenazaban nubes negras y estruendosas, que justamente venían hacia mí.
Dió así inicio una lluvia torrencial y yo seguía ahí, inmóvil esperando a que cesara la tormenta.
Me sentía como un náufrago entre tanta agua. Recordé el cuento de Robinson que mi padre solía leerme cuando niña. Que recuerdos. Añoraba el día que volviéramos a reunirnos. La lluvia me empapaba al igual que los recuerdos.
Siempre fui una melancólica empedernida.
La lluvia por fin pasó. Sin embargo, el cielo seguía demasiado oscuro por las nubes. Traté de incorporarme, pero estaba demasiado mojada, mi peso era mas o menos el doble debido al agua. Como pude, me puse en pie.
Se acercó entonces a mí alguien con ojos de caleidoscopio. Parecía inofensivo.
¿Que querría de mí?

To be continued...

noviembre 21, 2010

Capitulo8

"Verás, hay cosas en esta odisea que comúnmente llamamos vida que no se pueden evadir...una de ellas es la soledad."
Se dirigió a mí con solemnidad La chica triste.
Y era verdad, eso era terriblemente cierto, para mi desgracia.¨
Personas habían ido y venido por la senda de mi vida y muy pocas se habían quedado conmigo.
Por ahora, nadie.
Lo único que tenía conmigo era a mí.
Sonaba irónico, pero eso era. La realidad era esa. La única persona que iba a estar siempre conmigo era yo, y la prueba fehaciente estaba con El Malnacido, El Aragonés Errante, El hombre Delgado que no Flaqueará Jamás, y aunque me costara demasiado aceptarlo, mi amado Boxeador.
"Sabes, detesto estar sola", confesé con hastío y tristeza a mi cándida interlocutora.
"Gran error número dos, despúes de confiar en todo mundo, está ese, rechazar tu soledad. No puedes despreciar a lo único que te acompañará aún después de tu hora de pertir de éste mundo al otro. Solo piensa en tus momentos más difíciles, ¿quién ha estado contigo? Nadie, nadie y lo sabes bien. Confías terriblemente en un Boxeador, o lo hacías hasta que se marchó, mejor dicho, te abandonó. ¡No llores! Y dime ¿con quién te quedaste cuando eso sucedió?, preguntó de la manera más dura y desafiante que pudo.
"Sola" murmuré debilmente.
Sola y nada más...

noviembre 16, 2010

Capitulo7

¡Oye tu! Psssst, ¡Muévete!
Sentí que alguien pateaba mis costillas suavemente,
Abrí los ojos y el sol estaba cayendo. El cielo había tomado ese tono rosáceo-naranja-púrpura característico de la hora del crepúsculo.
Respiré profundamente, parpadeé un par de veces y observé el rostro que se alzaba frente a mí.
"¿Quién eres?" pregunté extrañada.
"Oh, soy La chica Triste que te hacía Reír" contestó un tanto distraída analizando mi semblante.
"¿Podrías decirme donde estoy y donde está El hombre delgado?" Pedí de una forma encarecida una explicación racional.
"Verás, cuando re encontré, te hallabas solo contigo, contemplabas sin ver, la bóveda con el astro incandescente en tu rostro, no había otro especímen cerca, por eso tu cara ahora está como la grana" trató de explicarme.
"Vaya, otro mas que me abandona..." Dije para mí misma en voz baja.
"Pues...tu tienes la culpa, ¿quién te ha dicho que nadie te va a abandonar nunca?" de una forma que me pareció un tanto severa para alguien que se hallara en mi situación lo expresó.
"Lo sé, pero todo es tan confusmo, no alcanzo a comprender nada aún" solté con frustración.
Tomé aire y mientras lo exhalaba, pude sentir como mis esperanzas de llegar a algo o encontrar se iban en el viento con el...

noviembre 06, 2010

Capítulo 6

Le dije: ¿qué es eso que tienes que decirme papá?
Me dijo: ¡Sígueme!.
Tomé su mano casi intangible y una densa niebla nos rodeó y algo parecido a un tornado nos elevó.
Cuando por fin se detuvo, me lanzó unos metros mas ayá de mi padre.
Me levanté y el estaba con una majestuosidad intangible frente a mí.
Me puse en pie y divisé a mi alrededor-
Nos encontrábamos en una playa rocosa. Hacía frío y el agua con su blanca espuma golpeaba violentamente las rocas.
Me preguntó, "¿que vez?", mientras nos sentamos sobre una roca.
Yo respondí que nada, a lo que me dijo:
"Exacto, en invierno nadie baja a ver el mar..." "Y las gaviotas no permiten que te acerques...", completé en un susurro.
"Éste es un ataque, tienes que esquivarlo" me indicó con la vista fija en el horizonte.
"¿Y cómo lo haré?". Pregunté intrigada.
"Golpea mejor, quien golpea primero, levántante antes de que cuente hasta 10"* Dijo con ese halo místico que lo caracterizó siempre.
Mientras, el mat parecía bailar un vals.
"Cansate o muerete, no te pares ahora, no pensaras qeu todo fue una broma"* continuó.
"No te entiendo papá" Repliqué con angustia.
"Lo sabrás cuando lo encuentres. Encontrarás la guarida en la caja de la fábrica de la voz del corazón que se halla en las entrañas." Concluyó.
"Recuerda; en invierno nadie baja a ver el mar...Perdóname pequeña, pero es todo lo que puedo decirte..." Puntualizó.
"Oh, está bien papá, te amo..." Agradecí con los ojos anegados en lágrimas.
"Hay algo más..." me dijo.
Le pregunté que era.
"Que quiero hacer muchas cosas por tí, las mas posibles"*, dijo a modo de despedida. Me conmovió tanto que no resistí las ganas de abrazarlo y me lanzé sobre el, llorando como nunca.
"Papá, te extraño tanto, te necesito, te amo" le dije entre sollozos incontenibles.
Pero entre mis brazos no había nadie. Se desvaneció de pronto.
"¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!" grité de una forma desgarradora y desconsolada al cielo.

Sobrevino una negrura tal, como si muriera el sol...


Continuará...
Si les gustó comenten, si no, pues tambien comenten xD
Gracias por leer.
Los amo(:

noviembre 04, 2010

Capitulo 5

Bajamos de la carretera y buscamos algo que pudiera saciar nuestra hambre. Buscamos hasta llegar a unas pequeñas cactáceas redondeadas.
"Mira, podemos comer esto", me indicó El hombre delgado que no flaqueará jamás.
Obedecí y comenzé a comer a manos llenas aquellos bultitos verdes.
Me sentí satisfecha y de pronto caí de bruces al suelo polvoriento. El sol me quemaba la cara.
De repente aparecí de pie en la vieja carretera. No había nada mas alrededor, nada en absoluto, solo cielo y tierra. Sentí miedo al verme atrapada en tanta libertad vacía y sola...sola. Me eché a correr hacia ningun lugar, sin control, sin dirección ni sentido, tal como mi existencia. Resonó una voz en la inmensidad que me dijo: "No temas".
La instrucción dada me aterró aún mas. asi que sin reparo alguno, continúe mi desbocada carrera...¿hacia donde?.
Nuevamente escuché: "No temas", esta vez sonó a mis espaldas.
Me di vuelta, ya que esta vez me resultó hermosamente familiar.
Al voltear vi a unos metros de mí a un hombre de mediana estatura y complexión delgada, con un cabello rizado bastante esponjado y unos profundos y maravillosos ojos verde oliva, iba ataviado con un atuendo de boxeador, rodeado por una ténue neblina blanca...
No podía ser posible...no debía ser...y mucho menos ahí, en medio de la nada...
¡Era mi padre! a quien hacía años que no veía. La última vez que estuve junto a el era pequeña, debía tener escazos 10 años.
Esa fue la última, desde una vez que me dejó en casa de unos extraños y no regresó por mí.
Recuerdo que cuando estaba con el, vivíamos solos, únicamente nos teníamos a nosotros en el mundo y esa era nuestra familia. El ha sido la única familia que he tenido y todo era felicidad, muy lejos de la tristeza, me cantaba canciones, extrañas a mi edad, que nunca olvidé y cuando de mayor las cantaba recordandolo, descubría consejos y les encontraba un significado diferente cada vez. Sabía que mi amado padre no me las había dado solo por que sí.
Y a pesar de que me dejó en un lugar extraño lejos de el, siempre guardé los buenos momentos que compartí con el, lejos de odiarlo por eso, siempre aguardé su regreso con esperanza y disfrutar de nuevo la alegría con mi gran amor; mi papá.
Y ahora, despues de tantos inviernos vividos sin el, lo tenía frente a mí. Sentía un deseo inmenso de correr a el y abrazarlo, llenarlo de besos y decirle cuánto lo extrañaba y lo quería, que ya jamás nos separaríamos y volveríamos a la vieja casa y hacer días de campo en el patio y que me empujara en el columpio, reír mucho y también llorar, contarle cuántas cosas me habían pasado en este tiempo.
Pero ahora que lo veía bien, aquel boxeador lucía cansado y decaído, con un semblante raro.
Pareciera que leyó mis pensamientos porque me dijo con suave voz: "Sí, será luego, te lo prometo, ahora detente donde estás y escúchame atentamente. Me ha sido permitido venir a darte un mensaje muy importante y tengo poco tiempo..."
¿Que era eso que tenía que decirme? ¿De donde le habían permitido venir? ¿Quién? ¿De dónde?
Necesitaba saberlo ya...


Continuará...

En el próximo episodio: ¿Que era eso que tenía que decirle?
Lo sabremos en la próxima entrada :D
¡No se la pierdan!

Los amo(:

noviembre 03, 2010

Capítulo 4

"¡Iré a buscarlo!" Le dije a mi nuevo amigo emocionada.
"¿Dónde lo buscarás?, desaparecieron en un tornado ..." Bajó mis ánimos con esas palabras.
"¡Ya lo verás. Mira, contaré hasta 10 y aparecerá aquí junto a mi!" Le repliqué al Hombre Delgado. "Espera...olvidé que olvidé como contar..." dije desepcionada.
"Lo vez, quizá no debas buscar al dichoso Aragonés ese...no por nada se fue."
Diáblos, que frustrada me sentí en ese momento. Me dejé caer en la tierra con las piernas extendidas y las manos en mis costados, sentada mirando al sol. Debía ser mas o menos medio día.
Comenzé a llorar. Odiaba que esas cosas me pasaran a mí y lo único que podía hacer era romper en llanto cual mocosa idiota. Como si eso fuera a resolver mis problemas.
Mi delgado acompañante se hayaba de pie y a mi lado, aguardando a que mi crisis emocional terminase.
El sol secaba mis lágrimas, de las cuales solo quedaban las sombras en mi rostro. Mi cabeza comenzaba a doler.
Cuando por fin mi llanto cesó me puse en pie.
"Tengo hambre", dije al viento, sin mirar a nadie en especial...
"Ven, por aquí hay algo que podemos comer..." indicó El que no flaqueará jamás.
Obedecí.
¿Con qué barbaridad me encontraría en aquel extraño y despoblado lugar?
¡Cómo extrañaba a mi padre! y este momento me hacúa recordad cuando me decía:
"O todo el mundo está loco o Dios es sordo".


En el próximo episodio...Aparece un nuevo personaje crucial en la historia :O
¡No se lo pierdan! Y si les gusta, díganle a sus amigos :D
por cierto, NO MANCHES, ME ELIGIERON EN EL RELATO DEL CONCIERTO, si es que alguien leyó la entrada pasada .-. pues me eligieron y no quepo en mí de la emocion, pues solo era una reseña por ciudad donde hubo concierto *-*
bueno ya, os amo(:

octubre 30, 2010

Capítulo 3

Una extraña canción me despertó. El sol no salió. Hacía un día muy nublado, igual que la noche anterior. Desperté tirada boca arriba sobre el polvoroso suelo.
El árbol debió ser una imaginación mia, pues solo había junto a mi un pequeño matorral. Miré alrededor tratando de descubrir la procedencia de la canción. Alguien sentado a la orilla de la carretera tocaba una armónica. Avanzé hacia el. ¿Qué haces? Pregunté. Canto porque me levanto siempre con las mismas penas, dijo debilmente, como si lo dijera para sí.
Soy el hombre delgado que no flaqueará jamás. Confirmó muy seguro de si mismo.
Pregunté si había visto a mi Aragonés Errante, a lo que me respondio: "Creo que haces mal al llamarlo TU Aragonés, pues acaba de marcharse hace algunas horas con alguien que no me resultó del todo agradable.
Una puta...Pensé. Se lo han llevado.
Caí entonces en en que nada es mío y nada lo tenía seguro. Recordé las sabias palabras de mi amado padre: "Tuyo es solo lo que no tiene dueño..."
Yo no lo tenía en ese momento, por lo tanto, solo yo era de mi propiedad...
O eso creí...



Continuará :O
Cualquier comentario es bien recibido :D

´Los quiero(:

octubre 29, 2010

Capítulo 2

La oscuridad era muy densa y el viento helaba los huesos. Caminé entre la nada que ahora era oscuridad. El vacío hecho noche. Caminé a tientas sin saber con lo que me había de topar. Comenzé a alejarme de la carretera temiendo lo que podía hallar si iba solo conmigo, con lo que más me asustaba...mi soledad.
Me dí cuenta que me aterrorizaba lo único que tenía y con lo único que contaba cuando me abandonaron. Me guiaban estos pensamientos cuando sentí un fuerte golpe en la cabeza. Toqué. Era un árbol, no sentí sus ramas, por lo tanto era un árbol alto. El cielo estaba demasiado nuboso, asi que no tenía luz sobre la tierra ni en ésta. Me senté bajo el árbol. Respiré la noche. Olía a oscuridad y estrellas.
Había llegado la hora de pensar en otra forma de sobrellevar esto. De hablar de la quimera de otra vida* ¿Cómo hacerlo? No lo sé. No quiero seguir caminando sin rumbo.
El viento soplaba más frío y las hojas comenzaban a caer.
Lloré. Lloré como nunca, lloré de soledad, de dolor. Tenía que desasolvar mi inhundada alma de penas. No podía hacer nada para remediarlo así que solo lloré hasta que me venció el cansancio.
Era muy dificil y en definitiva, odiaba estar así de sola...



Continuará...

En el próximo capítulo sabremos que pasó con el Aragonés Errante :O

Comenten si les gusta, si no, pues tambien comenten y si les gusta mucho mucho recomiendenla :D

Os amo(L)

octubre 28, 2010

Capítulo 1

Corrí hacia donde estaba aquel forastero, pregunté que donde estábamos y me dijo: Respirando. Lo cual me hizo pensar...una respuesta. Cualquier cosa podía servirme de respuesta justo ahora que me encuentro donde no me encuentro. Pensé; "bueno, es verdad, estamos respirando, me agradas. Tienes cara de ir sin rumbo fijo, eres el Aragonés Errante, no me importa tu nombre real, solo son etiquetas", a lo que el respondió encogiendose de hombros y diciendo: "Está bien".
Oh, por fin, después de haber estado tan sola y desubicada, con la lengua pegada al paladar por no haber cruzado palabra con alguien en horas, días, o no sé, desconozco en realidad cuanto tiempo pasó desde que me perdí.
¿A donde te dirijes Aragonés? pregunté con curiosidad. "Donde el corazón me guíe", respondió con solemnidad. Tenía un aire de extrañeza y misterio que me parecía terriblemente similar a mí. Erraba, caminaba sin buscar, pensando en encontrar. Había algo en el que me empujaba hacia sí.
Pregunté aventuradamente si podía caminar junto a el, ya que me aterraba la idea de ir sola. Accedió. Caminamos por unas cuantas horas sin rumbo. No sabía a donde nos dirigiamos. Mientras caminabamos, encontré cosas que nos hacían como dos mitades. En ocasiones charlábamos por kilómetros, durante otros momentos, solo resonaban nuestros pasos en el viejo asfalto agrietado.
Por mucho que caminabamos parecíamos no avanzar.
El cielo empezó a colorearse de naranja, entonces deduje que íbamos hacia el sur y lo exteriorizé, a lo que mi cándido interlocutor me discutió; "Vamos al norte del norte". Me sorprendió esa respuesta y a la vez me causó gracia, puesto que no tenía pies ni cabeza.
Estábamos en eso y de repente ya no pude ver sus ojos. Callé. Solo escuché grillos, insectos revoloteando a lo lejos y vacío. La noche cayó sobre mí y mi Aragonés se perdió en las tinieblas...o tal vez fui yo quien lo hizo...



To be continued....

octubre 27, 2010

Cartas de la señorita azul en su viaje a ninguna parte y lo que se encontró al abrir el estuche de guitarra enterrado al pie de la carretera.

Me encuentro sentada sobre mi maleta frente a un viejo establecimiento de café. Creo que no hay nada más alrededor, solo alcanzo a ver tierra y el viento que la levanta. A pocos metro de mí, hay una desgastada carretera que no se a donde me llevará. Dejaré que el corazón me guíe.
Recuerdo que caminaba de la mano de alguien a quien llamaré El Malnacido, y de pronto perdí el sentido del movimiento y todo sucedió tan rápido como un mal sueño y cuando abrí los ojos ya me encontraba aquí, en Ninguna Parte, después creí verlo y lo perseguí. Solo conseguí dar vueltas sobre mí misma y desorientarme más, me senté sobre mi viejo baúl de viaje y comenzé a escribir.
Sí, he llegado a esa parte de la vida en la que te detienes porque te das cuenta de que no sabes hacia donde te dirijes ni donde carajos estás.
Como un pequeño barco a la deriva. Y así, partiendo de la nada, de un lugar desértico, comienza mi aventura hacia ninguna parte, donde encontraré lo que he perdido al llegar aquí...
O tal vez no...o nunca lo sepa, pero estoy segura que cuando llegue, si es que he de llegar a alguna parte lo sabré.
Mientras tanto, estoy perdida, han soltado mi mano después de confundirme y me abandonaron aquí sin saber a donde ir...¡Aguarda! Creo que se aproxima un Aragonés Errante, tal vez el me pueda ayudar...


Espero que llegue a tus manos y que no la devuelvas.